Para regar adecuadamente las plantas, se deben regar con un sistema de riego por goteo dos o tres veces por semana. Esta frecuencia les dará a las plantas agua más que suficiente sin ahogarlas ni dejarlas sin agua.
Es importante recordar que es necesario aumentar el riego durante el verano y disminuirlo durante el invierno. Si bien regarlas cada dos o tres días es ideal en primavera y otoño, hace mucho más calor durante el verano y será necesario regarlas cada uno o dos días.
Por otra parte, durante los meses de invierno hace mucho más frío y llueve más, por lo que es mejor reducir el riego a una vez por semana durante esos meses. Esto evitará que las plantas se rieguen en exceso y que se formen moho y enfermedades en los lugares donde se ha acumulado agua no absorbida.
Algunos controladores de riego tienen tecnología de ajuste estacional incorporada, que compensará el clima y los cambios estacionales, pero es posible que necesite ajustar sus aspersores para diferentes estaciones manualmente.

